Da igual

Un día dejas de insistir, dejas de preocuparte, ya no te molestan las cosas como antes. Lo dejas pasar, que acabe. Ya está.

Se nota más el cansancio y la desgana. Apenas sientes ya ilusión ni esos nervios que te aceleran el pulso. Te resignas. Lo aceptas, más bien, porque no queda otra. Porque en realidad ya no te queda nada más por hacer, porque se hizo todo y fue en vano.

Pero fue.

Eso es el sabor amargo que paladean los que saben que han perdido. Los que saben que fueron con todo y volvieron sin nada. Los que se quedan en silencio con un murmullo inagotable de pensamientos.

Da igual– dicen.

Todo da igual, y sin embargo nunca antes había importado tanto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s